Ministerio de Ciencia e Innovación

Unos disruptores endocrinos presentes en la dieta pueden alterar el metabolismo de la glucosa y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2

Investigadores del área de investigación de Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental (ANUT-DSM) de l’IISPV-URV
IISPV URV | jueves, 11 de abril de 2024

El sulfonato de perfluorooctano (PFOS) es un disruptor endocrino -sustancia que altera el sistema hormonal del organismo- que se puede ingerir a través de los alimentos que comemos. Las personas más expuestas a este compuesto, que es aportado mayoritariamente por los pescados, mariscos y huevos, tienen más riesgo de desarrollar alteraciones en el metabolismo de la glucosa y por tanto de desarrollar una diabetes tipo 2. Ésta es la principal conclusión de un trabajo en el que han participado varios equipos del CIBEROBN liderada por el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

La investigación, realizada dentro del proyecto PREDIMED-plus, un estudio multicéntrico realizado en España y coordinado desde el IISPV-URV, estudió cómo el consumo de PFOS afecta a los niveles de azúcar en sangre y la cantidad de grasa corporal en 4.600 adultos de 55 a 77 años que carecían de diabetes. Los resultados pusieron de manifiesto que las personas que presentaban un mayor consumo de PFOS a través de la dieta al inicio del estudio tenían niveles más altos y, por tanto, peores, de glucosa en comparación con aquellos participantes que consumían menos. También se observó una asociación positiva entre el consumo a través de la dieta de PFOS y el índice de masa corporal o la resistencia a la insulina -común en personas que tienen mayor riesgo de desarrollar una diabetes del adulto- después de un año de seguimiento.

La investigación también determinó cuáles fueron los principales grupos de alimentos que contribuían al consumo total de PFOS a través de la dieta: pescados y mariscos (62%), huevos (25%) y frutas y verduras (8%). La elevada presencia de estos disruptores endocrinos en alimentos de origen animal podría explicarse, según el equipo investigador, debido a la afinidad por los lípidos que tienen estas sustancias químicas, algo que puede llevar su acumulación y persistencia en la cadena alimentaria. Su presencia en algunas frutas y verduras se debe a la contaminación generalizada del suelo y agua superficial, que hace que se puedan acumular los disruptores endocrinos en estos alimentos.

“Este es el primer estudio que explora la asociación entre el consumo a través de la dieta de PFOS y los parámetros de la el IISPV Los resultados sugieren que estos disruptores pueden desempeñar un papel importante en el aumento de peso y en el desarrollo de diabetes tipo 2”, apuntan Nadine Khoury y María Ángeles Martínez, primeras autoras del estudio.

Ante los resultados obtenidos, el equipo investigador resalta la importancia de examinar más estrechamente los posibles efectos que pueden tener los disruptores endocrinos en la salud pública, y subrayan la necesidad de establecer regulaciones más estrictas para reducir la exposición a estas sustancias a través de la alimentación.

Este estudio ha sido coordinado por María Ángeles Martínez así como Nancy Babio, profesora agregada de la URV y el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, los tres investigadores del IISPV, de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y del CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista Environment International.

Diabetes tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 es un trastorno metabólico crónico que representa un importante reto para la salud global, puesto que se asocia a diferentes enfermedades crónicas y a una peor calidad y esperanza de vida. En 2021, la Federación Internacional de Diabetes estimó que 1 de cada 10 adultos vivía con esta enfermedad y se prevé que esta cifra aumente a 1 de cada 9 adultos en 2030. Se sabe que factores como la predisposición genética, la edad, la presencia de obesidad, tabaquismo, inactividad física y una dieta poco saludable estarían implicados. Sin embargo, en los últimos años, los contaminantes ambientales y antropogénicos han surgido como posibles contribuyentes y progresión de la enfermedad, con especial atención al papel que pueden desempeñar los disruptores endocrinos.

Referencia bibliográfica: 

Nadine Khoury, María Ángeles Martínez, Stephanie K. Nishi, Miguel Ángel Martínez-González, Dolores Corella, Olga Castañer, J. Alfredo Martínez, Ángel M. Alonso-Gómez, Julia Wärnberg, Jesús Vioque, Dora Romaguera, José López-Miranda, Ramon Estruch, Francisco J Tinahones, José Manuel Santos-Lozano, Lluís Serra-Majem, Aurora Bueno-Caunivanillas, Josep A. Tur, Sergio Cinza Sanjurjo, Xavier Pintó, José Juan Gaforio, Pilar Matía-Martín, Josep Vidal, Clotilde Vázquez, Lidia Daimiel, Emilio Ros, Carmen Sayon-Orea, Jose V Sorli, Karla-Alejandra Pérez-Vega, Antonio Garcia-Rios, Francisco Ortiz-Díaz, Enrique Gómez-Gracia, MA Zulet, Alice Chaplin, Rosa Casas, Inmaculada Salcedo-Bellido, Lucas Tojal-Sierra, Maria-Rosa Bernal-Lopez, Zenaida Vazquez, Eva M. Asensio, Albert Goday, Patricia J. Peña-Orihuela, Antonio J. Signes-Pastor, Ana Garcia-Arellano, Montse Fitó, Nancy Babio, Jordi Salas-Salvadó. Dietary intake of Perfluorooctanesulfonic acid (PFOS) and glucose homeostasis parameters in a non-diabetic senior population. Environment International. 2024. https://doi.org/10.1016/j.envint.2024.108565.