Identifican un mecanismo que podría explicar el retraso puberal en adolescentes con anorexia

De izquierda a derecha: Manuel Tena Sempere, Francisco Ruiz-Pino, Alexia Barroso y Juan Roa
CIBER | martes, 23 de octubre de 2018

La pubertad es una etapa crítica del desarrollo, durante la que se producen una serie de cambios corporales y psicológicos que se asocian a la adquisición de la capacidad reproductiva. Dada la complejidad de este fenómeno, múltiples factores cooperan para asegurar el correcto proceso de la maduración puberal. Entre estos elementos destaca la herencia genética, los factores ambientales y el estado metabólico y nutricional del organismo. En este estudio llevado a cabo en modelos preclínicos, los investigadores del CIBEROBN del grupo que lidera Manuel Tena Sempere en la Universidad de Córdoba y el IMIBIC, han demostrado que el sensor energético AMPK, se activa para retrasar la pubertad en condiciones de balance energético negativo provocado por una nutrición deficiente. Este efecto se produce por una supresión en la producción de las kisspeptinas, moléculas cerebrales que activan el sistema reproductor y que son imprescindibles para la correcta maduración puberal y por tanto, para que la pubertad comience a una edad adecuada.

Las neuronas Kiss1, identificadas en las distintas especies de mamíferos, incluida la humana, juegan un papel esencial en la regulación central del funcionamiento del sistema reproductor y de la pubertad. Tal es su importancia, que mutaciones que inactivan el gen Kiss1, producen infertilidad y ausencia de pubertad en humanos y otras especies. Trabajos previos del grupo de Tena-Sempere, catedrático de Fisiología de la UCO y subdirector de investigación básica en el IMIBIC, han documentado que la actividad de las neuronas Kiss1 se encuentra influenciada por factores metabólicos. 

En relación con el control metabólico y nutricional de la pubertad, durante los últimos años se ha detectado un incremento muy notable de los desórdenes metabólicos en la población pediátrica a nivel mundial. Éstos abarcan problemas tan alarmantes como el aumento de la tasa de obesidad infantil o la alta frecuencia de los trastornos alimentarios, tales como la anorexia o la bulimia. Como consecuencia de ello, la comunidad científica ha prestado especial atención, durante las últimas décadas, al estudio no sólo de las causas, sino también de las consecuencias derivadas de estos desórdenes metabólicos de inicio temprano.

Entre dichas consecuencias, se ha detectado una estrecha conexión entre el aumento en la incidencia de enfermedades metabólicas tempranas y la aparición de alteraciones en la edad de llegada de la pubertad, sobre todo en niñas. Así, mientras condiciones de exceso en las reservas energéticas, como la obesidad, se relacionan con un adelanto en la edad de llegada de la pubertad, situaciones de déficit energético, como la anorexia, están asociadas a un retraso de ésta. Aunque, a priori, podría parecer que estas alteraciones en la edad de la pubertad no suponen un problema de salud grave, estudios recientes han demostrado que este fenómeno puede tener un impacto negativo sobre la salud en etapas posteriores del desarrollo, habiéndose descrito una asociación de dichas alteraciones puberales con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardio-metabólicas (como hipertensión, obesidad y diabetes), cáncer de mama, desórdenes del comportamiento, talla baja e incluso una menor esperanza de vida. Sin embargo, aún no se conocen de forma precisa los mecanismos a través de los cuales las señales metabólicas interaccionan con el eje reproductor en situaciones de pubertad alterada asociada a patologías metabólicas. El trabajo que ahora se publica contribuye a elucidar algunos de los factores implicados en este fenómeno.

Más allá del importante avance que supone este estudio en el conocimiento de los mecanismos que controlan la pubertad y su influencia por factores metabólicos, los datos presentados abren una ventana a la posible utilidad de AMPK como diana farmacológica para el tratamiento de trastornos puberales, especialmente aquellos de origen metabólico. En este sentido, es destacable mencionar que diversos fármacos de uso en clínica, tales como la metformina, actúan modulando la actividad AMPK.

Este estudio, que ha sido co-liderado por el Dr. Juan Roa, será publicado en el próximo número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA (PNAS)

Artículo de referencia:

Metabolic Regulation of Female Puberty via Hypothalamic AMPK-Kisspeptin Signaling. Autores: J. Roa, A. Barroso, F. Ruiz-Pino, M.J. Vázquez, P. Seoane-Collazo, N. Martínez-Sánchez, D. García-Galiano, T. Ilhan, R. Pineda, S. León, M. Manfredi-Lozano, V. Heras, M. Poutanen, J.M. Castellano, F. Gaytán, C. Diéguez, L. Pinilla, M. López, M. Tena-Sempere. Proceedings of the National Academy of Sciences USA (PNAS). https://doi.org/10.1073/pnas.1802053115