Descubren el mecanismo por el que un fármaco anti-diabético disminuye también el peso corporal

Primeros firmantes del artículo. De derecha a izquierda: Daniel Beiroa, Rubén Nogueiras, Mónica Imbernon.
CIBEROBN | viernes, 13 de junio de 2014

Un equipo del CIBEROBN acaba de descubrir el mecanismo por el que un fármaco anti-diabético disminuye también el peso corporal al activar la grasa parda.

El trabajo, dirigido por el Dr. Rubén Nogueiras desde el grupo de Metabolismo Molecular de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), revela que este compuesto actúa en el cerebro de los roedores y pone en funcionamiento un engranaje para quemar grasa e incrementar el gasto energético, disminuyendo así el peso sin que se vea afectada la ingesta de alimentos. El estudio señala también que los pacientes obesos con diabetes tipo 2 tratados durante un año con una terapia combinada que incluye el mencionado fármaco, presentan un gasto energético más elevado que los pacientes tratados con otras terapias.

Publicada en la revista de alcance mundial Diabetes, la investigación demuestra que este fármaco agonista del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP 1) y autorizado para el tratamiento de la diabetes 2 desde el 2009, “es capaz de regular una enzima denominada AMPK en un área específica del hipotálamo, lo que provoca un incremento de la actividad del tejido adiposo pardo”, sostiene el Dr. Nogueiras.

Este tejido adiposo pardo, a diferencia del tejido adiposo blanco, no almacena grasa, sino que es una fuente natural de calor capaz de quemarla. Dado que las calorías se almacenan en forma de grasa en el tejido adiposo blanco, el tejido adiposo pardo, al incrementar su actividad y quemar esas calorías para producir calor, aumenta el gasto energético, causando por tanto la pérdida de peso.

“Aunque todos los estudios mecanísticos han sido realizados en roedores, los resultados son clínicamente relevantes ya que pacientes obesos con diabetes tipo 2 y tratados con este fármaco también muestran un incremento del gasto energético similar al observado en los roedores”, apunta el investigador del CIBEROBN.

Grasa parda o cómo dar en el blanco

A diferencia de la grasa blanca, cuya acumulación resulta perjudicial para la salud, la grasa parda tiene el efecto contrario y recibe su nombre de la alta concentración de mitocondrias (de color marrón oscuro y encargadas de suministrar la energía necesaria para la actividad celular). Su función principal, la termogénesis, o capacidad para generar calor en el organismo debido a las reacciones metabólicas, permite quemar calorías para mantener la temperatura corporal.

Tras haberse constatado que la grasa parda se encuentra metabólicamente activa en el organismo humano, se ha convertido en los últimos años en el centro de todas las miradas de los científicos que trabajan para combatir la obesidad y enfermedades asociadas. El foco se sitúa ahora en la posibilidad de estimular farmacológicamente o mediante nutrientes la actividad de la también llamada grasa buena o adelgazante.

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El trabajo ha sido financiado por el Programa Starting Grant del European Research Council, la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia, el Ministerio de Economía y Competitividad y el Instituto de Salud Carlos III. Estos resultados forman parte de una colaboración entre la USC, la Clínica Universitaria de Pamplona y la Universidad de Barcelona, dentro de la pertenencia de estos grupos al CIBERobn, así como a un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.